Rui Palha, el hombre tranquilo

“La fotografía forma parte integrante de mi espacio… es descubrir, es captar atendiendo a lo que el corazón siente y ve en un determinado momento; es estar en la calle, experimentando, conociendo, aprendiendo y, esencialmente, practicando la libertad de ser, de estar, de vivir, de pensar…”


La fotografía habla por él y en ese párrafo con el que presenta su trabajo, en diferentes idiomas pero con iguales palabras, también da a conocer su persona. Veo a Rui Palha como un hombre sereno, observador y paciente, con el don de ver el instante antes de que se produzca, quizás días o meses antes y esperar a que llegue, componer la imagen en la cabeza y disparar cuando está en frente de su cámara.

Para aquellos que confían en una reencarnación, posiblemente Rui Palha será la de Cartier Bresson. Yo más bien observo las fotografías de este hombre y comprendo una evolución del trabajo de los clásicos, el paso siguiente que habrían dado aquellos franceses que nos enamoraron de sus imágenes, de sus instantes decisivos.

El propio Rui Palha cita a Cartier Bresson en una de sus más célebres descripciones de la fotografía

“To take a photograph means to recognize – simultaneously and within a fraction of a second– both the fact itself and the rigorous organisation of visually perceived forms that give it meaning. It is putting one’s head, one’s eye, and one’s heart on the same axis.” Henri Cartier-Bresson (1908-2004)

También hace suya la máxima de Capa

“Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no te has acercado lo suficiente.”


Lisboeta, actualmente con 57 años y especializado, o mejor, “exclusivado” dentro de la fotografía callejera, acaba de publicar un libro “”Street Photography – Fotografia de Rua” que contiene gran parte de su trabajo hecho por las calles de Lisboa a lo largo de muchos años.

Sus fotos son en blanco y negro y creo que así sería aunque presentara las mismas en color. La atemporalidad de sus escenas está por encima de la paleta y con ella, sus imágenes podrían haber sido hechas ayer, o a mitad del siglo pasado. Pero en todas hay dinamismo. Si algo caracteriza cada una de las fotografías que nos recrea Rui Palha, es el movimiento. Unas veces, la mayoría, de la mano del transeúnte, del “actor” de una escena que recobra vida para siempre en esa imagen. Otras, también con frecuencia y habitualmente combinada con lo anterior, con el uso magistral de líneas que nos pasean, nos mecen, y nos van enseñando cada rincón de la vida de las calles de Lisboa, su ciudad.

Admiro el uso de los espacios y la luz, que parecen ponerse de acuerdo con la persona, que se presenta diminuta, anónima, apenas una silueta o un pequeño elemento en una esquinita de la imagen, pero que la engrandece y le da sentido.

Mira a las personas desde fuera, pero también desde dentro y nos cuenta sus sentimientos, sus inquietudes y sus momentos. Es cercano en muchas ocasiones, cuando ha de serlo, y no irrumpe, ni interrumpe nunca el momento y así queda fijado para siempre.

Alguien lo llamó alguna vez “el fotógrafo de la lluvia” y, sin duda, tiene con ella un auténtico romance. Esa manera de tratar los días en los que la mayor parte de los fotógrafos enfundan sus cámaras, me hace descubrir al romántico y reflexivo hombre que espera y disfruta de una pasión. Lluvia, paciencia, Lisboa, sólo pueden regalarnos imágenes que siempre estarán en nosotros, de las que un buen día ves en cualquier galería y sabes que ha sido él quién la hizo, sin tener que ver el cartel que nos dice quién es el autor.

Su trabajo puede disfrutarse a través de Internet en múltiples páginas. Con frecuencia actualiza su flickr, (www.flickr.com/photos/ruipalha/) aunque yo tengo preferencia, por el formato más adecuado de presentación, de su galería en 1x (http://1x.com/v2/#member/5005/) o su Web personal (www.ruipalha.com/).

Pero sin duda, lo más recomendable es hacerse con un ejemplar de su libro, porque la fotografía de Rui Palha es de las que adquieren todo su sentido vistas en papel. Para previsualizarlo, o comprarlo quien lo desee, sígase el enlace:

Sobre Javier Sanchez