A VISTA DE HIDE (XIII): “Cormorán Grande”

FOTOGRAFÍA DEL CORMORÁN GRANDE EN LAS AGUAS INTERIORES DE GRANADA

Un ave que ha comenzado a colonizar en los últimos años los grandes espacios de las aguas interiores de la provincia de Granada es el Cormorán, un ave marina de gran tamaño, que puede alcanzar los 90 centímetros, la que también es conocida con el nombre de Cuervo Marino. En pantanos como el de Los Bermejales o Cubillas, pero particularmente en el Negratín, donde el pasado invierno 2010/2011 había una población superior a los 100 ejemplares, datos que posiblemente se repitan este invierno, al ser  un visitante tradicional durante la época invernal en los últimos años, a donde se desplaza para pasar la época más fría del año desde sus territorios de cría en el Mar del Norte y en zonas del Atlántico Norte, donde vive en acantilados rocosos y marinos, aunque ya se han constatado algunos ejemplares que se quedan aquí, por lo que ha pasado a ser una especie residente habitual durante todo el año, aunque hasta la fecha no se ha confirmado la nidificación en las aguas interiores de la provincia de Granada.

Para la fotografía del Cormorán Grande podemos aprovecharnos de una peculiaridad que caracteriza a esta gran ave marina, cual es la de que precisa posarse en troncos, ramas o piedras con cierta frecuencia para secar su plumaje. Ello es debido a que mientras que la generalidad de las aves acuáticas están dotada de la llamada glándula uropigial, que está situada en la base de la cola y segrega una grasa que las aves se extienden por su plumaje cuando se acicalan, haciéndolas impermeables al agua sus plumas, por el contrario el Cormorán carece de estas glándulas, por lo que sus plumas no pueden impermeabilizarse y  al mojarse aumentan el peso del ave, lo que les permite hundirse más rápido y bucear con facilidad, como si estuviera lastrado, como hacen los submarinistas que se colocan un cinturón de plomo para facilitar su descenso y equilibrio dentro del agua, pero una vez en tierra para poder seguir volando con normalidad necesitan recuperar la calidad de su pluma y eliminar el exceso de agua de éstas, y para secarlas extienden las alas de una forma muy característica en esta especie y que refleja esta imagen, que representa a un ejemplar adulto de Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo) con las alas extendidas secándolas (popularmente se llama “crucificado”), y de fondo las características aguas de color verde esmeralda del Pantano del Negratín, en la provincia de Granada.

Para captar este tipo de imágenes lo primero que tenemos que hacer es localizar en la época invernal en la que, como comentamos, es cuando se desplazan estas grandes aves al interior de la provincia de Granada,  un Pantano que las acoja. Una vez confirmada su presencia, lo que será fácil de constatar de estar el ave allí presente, por su gran tamaño y moverse en ruidosos grupos, que corren sobre el agua tanto para arrancar el vuelo como para posarse en ella, deberemos intentar localizar uno de los posaderos en que secan su plumaje. Para esta tarea debemos de emplear una jornada específica, sin que hagamos fotos del ave, una vez localizado el lugar o lugares en que el ave se posa para secar su plumaje, lo que normalmente es un tronco o las ramas semisumergidas de un árbol, debemos elegir el lugar donde vamos a colocar nuestro hide, teniendo presente que el sol no lo recibamos de frente, tras lo que dejaremos el terreno preparado para en otra jornada instalar nuestro hide y esperar a que se pose en el lugar el Cormorán. Lo que debe de ocurrir con un porcentaje muy alto de probabilidades, de modo que si no entra el Cormorán va a depender más de nosotros que del ave, y en concreto por no haber colocado bien el hide y haber detectado nuestra presencia. Si se produce el contacto visual, y tenemos la oportunidad de que el Cormorán vuelva a este posadero a lo largo de la jornada para secar su plumaje, no tenemos que impacientarnos, sino esperar el momento adecuado para disfrutar con sus imágenes y es que cuando el Cormorán Grande se posa en uno de estos puntos que le sirven para secar su plumaje lo primero que hace es mirar alrededor suyo para ver si tiene algún enemigo cerca –el hombre es el principal enemigo- y cuando estima que el lugar es tranquilo se entrega a este ritual, en el que abre las alas, extendiéndolas en cruz, lo que popularmente es conocido como “crucificado”, las mueve rápidamente para secarlas y efectúa una serie de curiosas poses, las que podremos plasmar a lo largo de varios minutos, en que el ave permanecerá ante nosotros… Todo un espectáculo al que os invito a compartir este invierno.

La imagen que publico está tomada en el Pantano del Negratín en el último invierno, en concreto el 6 de febrero de 2011, y forma parte de una serie de unas 80 imágenes del mismo ejemplar, de las que la primera fue tomada a las 15:14:27 h. y la última a las 15:16:55 h. Fueros dos minutos y medio largos e intensos en contacto visual con esta gran ave en el que el intenso ruido en ráfaga de los disparos de mi obturador me llenaron de gozo.

Los datos técnicos de esta foto son: Diafragma f 9.0.  Velocidad 1/400 seg. ISO: 400. Compensación de la exposición -1/3. Longitud focal 560 mm.

Quien quiera profundizar en el conocimiento del Cormorán Grande, puede hacerlo, en uno de nuestros trabajos sobre esta especie:

http://fotosjoseangelrodriguez.blogspot.com/2011/03/cormoran-grande-phalacrocorax-carbo.html

 

 José Ángel Rodríguez. Fotógrafo de naturaleza y presidente de la Asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA

Sobre J.Rubio

Joven aficionado a la fotografía. Colaborador de Homofotograficus.com