
La frase de Frank Zappa, “El Jazz no está muerto, sólo huele raro” es perfectamente aplicable al estado de fotoperiodismo actual. Día a día perdemos derechos en nombre de la seguridad y a pesar del creciente desvalor de la labor de un informador gráfico, trabajamos a destajo, pero no nos da para vivir.
Me surgen preguntas obvias sobre ¿quién tiene la culpa de todo lo que está pasando?, ¿cómo llegamos a dónde estamos? u otras, pero no sé quién podría responderlas, lo que sí sé que algunos de la profesión nos lo hemos buscado. Principalmente por nuestro comportamiento desleal en lo ético y en relaciones comerciales con nuestros clientes/casas.
Regalar fotos – Regalar fotos literalmente o por un precio irrisorio es menospreciar trabajo propio y de los compañeros. En Barcelona el sindicato de la imagen tiene una tabla de precios que se intenta respetar. Photoshelter u otras plataformas mantienen un sistema de estimación de tasas según tirada, tamaño, ubicación geográfica y posicionamiento. Cuando por curiosidad miro lo que de verdad debería costar una foto, me río ya que donde una imagen de 1/4 de página interior en un medio de tirada 25.000 ejemplares debe costar 120 euro, se vende por 30 ó incluso por 30 €. Y tragamos, y decimos gracias por publicarnos.
Intercambio de Cromos – A todos puede pasar que en el momento clave no nos enfoque la cámara o por alguna razón no tengamos foto. Son riesgos que se toleran, son “gajes de oficio”. Bajo ciertas premisas aceptaría darle a un compañero una foto que no quisiera o no le sirviera a mi medio. No obstante el intercambio de fotos como si de cromos se tratara, simulando la “omnipresencia”. Los editores y medios creen que tenemos un don de ubicuidad: estar en Getafe, haciendo un partido y a la vez fotografiando a Rubalcaba en C/ Feraz. No es así, ni puede ser así. Si se desea que haya cobertura de dos eventos lo ético es mandar un fotógrafo a Getafe u otro a Ferraz.
Competencia desleal – Ciertas agencias consideran aceptable vender imágenes por 10 euros, bajando los precios de forma que los autores independientes no podamos competir. No hace falta nombrarlas ya que son pocos jugadores y las estrategias comerciales de unos y de otros se conocen perfectamente. ¿Quién va a comprar fotos de un Freelance si por la suya tienen que pagar 250 €, cuando por el mismo precio al mes se tiene una suscripción a todas las fotografías de noticias que entren en línea? Pronto o temprano, para que le sea rentable a la agencia mantener el negocio tendrá que seguir aumentando el volumen de suscriptores y reducir los pagos a sus colaboradores (ya no digo nada sobre fotógrafos staff, de eso ya casi no hay).
Vídeos – Los fotoperiodistas son periodistas con cámaras fotográficas, no son operadores de cámaras de video, ni técnicos de sonido, ni tampoco escribir captions en inglés les convierte en “plumillas”. Cada uno es libre de hacer lo que le de la gana, claro, pero si un “fotero”, presionado por la agencia, hace video y escribe un artículo, no solo perjudica a sí mismo, a los cámaras y redactores profesionales, sino también contribuye a desvirtuar la percepción y expectativas del todo el colectivo. Si la formación que necesitan reciben los redactores, videografos y fotoperiodistas no es la misma, ¿cómo es posible que se hagan las tres cosas igual de bien?
Comportamiento digno – Hace poco estuve trabajando en la pasarela Cibeles y cuando se apagaba la luz y los espectadores se quedaban en silencio, a la espera del inicio del desfile, se podía oír gritos, comentarios soeces y chistes fuera de tono que en la afasia del momento, resonaban notablemente. No me importa hacer el tonto entre compañeros, pero la imagen que damos no es la que corresponde al colectivo. ¿No deberíamos los fotoperiodistas intentar pasar desapercibidos?
Son muchos los inconvenientes que hay que superar para conseguir que la profesión recobre el resplandor perdido, pero desde el incidente en el Congreso de los Diputados, el colectivo se ha unido y consolidado considerablemente. Hay reuniones periódicas y comisiones para trabajar los puntos más conflictivos. Si eres un compañero fotógrafo estás invitado a unirte y participar. Cuantos más seamos mejor nos organizaremos.
También hacen falta ideas, ¿qué otras ideas se te ocurren para que podamos volver a ser valorados como profesionales?








Sargentocritico, efectivamente hay estos dos bandos. Aquellos que manipulan la realidad en contra de la ética periodística, usan fotografías realizadas por otros compañeros, claramente violando los derechos de propiedad inalienables del autor y también pisando su trabajo. En mi opinión de nosotros depende ser nuestro propio regulador.
Historia ejemplo:
Fotografo (A) trabaja para varios periodicos y agencias. Esto ya podria ser discutible pues hay lugares donde 1 sola persona acapara trabajos como para que comieran 2 o 3 compañeros.
Como el Fotografo (A) tiene que cubrir el mismo tema para 2 periodicos y 2 agencias pues la calidad del resultado final se nota.
Hay veces que como el Fotografo (A) tiene que estar en 3 sitios a la vez pues no puede y encarga uno de los temas a un Fotografo (B). Lo malo es que el fotografo (B) firma con el nombre del (A). De esta manera los jefes piensan que ese fotografo (A) es la polla pues puede hacer mucho mas trabajo que los demas. Esto queda claro que es nefasto para los que no llevan a cabo estas practicas.
En eventos deportivos de cierto nivel tambien ocurre que el fotografo (A) que tiene que hacer el trabajo para 3 o 4 clientes diferentes pues no puede el solo y llama a un fotografo (B). Por ejemplo en un partido de baloncesto pues cada uno se coloca en un fondo de la pista. Como el fotografo (B) firma como (A) pues resulta que hay un fotografo que puede hacer fotos desde ambos fondos al mismo tiempo!!! Que baje dios y lo vea.
Aparte de esto hay algo que me sorprende y es que en cada lugar, a pesar de saber todo el mundo quien hace estas cosas, ningun compañero se atreve a decir nada.
Con respecto al tema del video y tal pues son muchos los que se hacen pajas con “el periodista multimedia” obviando que hacen el doble de trabajo por el mismo precio. Desde luego no se quien ni como lo han hecho pero nos la han colado del todo.
Al final hay compañeros y compañeros. Yo por mi experiencia puedo decir que hay 2 bandos muy claros. Los que respetan y tienen un comportamiento positivo y respetuoso en todos los sentidos y los que hacen lo que les da la gana, siempre en beneficio propio sin tener en cuenta a los demas. Lo mas curioso es que estos ultimos suelen ser los mas “alabados” por los compañeros y en algunos lugares incluso crean escuela.
Creo que poco más se puede decir… por añadir, creo que falta el respeto… y los que se dediquen a esto, saben a lo que me refiero.
Buena, Ervin!